PERÚ. Con la presencia de la inteligencia artificial generativa en más del 60% de los dispositivos utilizados por niños y adolescentes en entornos escolares y del hogar, la pregunta sobre si un menor debe interactuar con estas herramientas ha dejado de ser una especulación teórica. La interrogante ya no es si los niños deberían probar la IA, pues la adopción orgánica es inevitable, sino bajo qué arquitectura técnica, acompañamiento pedagógico y barreras de privacidad es factible e instructivo hacerlo.
El debate ha dejado atrás la falsa dicotomía entre la prohibición total y el acceso libre. Para los expertos en tecnología, desarrollo cognitivo y organismos multilaterales como la UNICEF y la UNESCO, el foco se centra en transformar la IA de un "sustituto del pensamiento" a un "andamio cognitivo" (cognitive scaffolding), donde la herramienta estimule la curiosidad sin mellar el razonamiento crítico del menor.
Después de las prohibiciones aplicadas por Francia y Australia sobre el uso de redes sociales a niños menores de 15 y 16 años, la incógnita ahora radica en el estado peruano, en específico con la Inteligencia Artificial en la que el uso de estas puede ser o muy beneficiosas o muy dañinas para el desarrollo cognitivo de los menores.
¿Músculo mental o atrofia del esfuerzo?
El debate sobre la recomendación de uso de la IA en etapas del desarrollo temprano aborda de manera central el impacto en la construcción de la síntesis del pensamiento. A diferencia de un buscador de internet , que exige al usuario seleccionar, leer y contrastar distintas fuentes, un modelo de lenguaje entrega una respuesta sintetizada, eliminando el proceso de exploración.
En niños menores de 12 años, cuyo cerebro aún consolida funciones ejecutivas y de resolución de problemas, delegar tareas creativas o lógicas a una IA puede generar "vastedad cognitiva pasiva". El menor aprende a formular la instrucción (prompting), pero pierde la práctica del proceso de ensayo y error.
No obstante, cuando la IA se configura mediante filtros de prompting para no dar respuestas directas, sino hacer preguntas guiadas (el método socrático), la herramienta se convierte en un acelerador del aprendizaje personalizado.
Privacidad y entrenamiento de datos
Desde la perspectiva puramente técnica y de factibilidad, el principal obstáculo para que un menor utilice modelos de IA comerciales es la captura de datos y la privacidad. La interacción natural de un niño con un chatbot suele ser altamente reveladora en términos emocionales y personales. Para que la experiencia sea segura y factible, sugerimos seguir algunos puntos.
Aislamiento de datos - El historial de conversación del niño no debe alimentar los pesos del modelo ni guardarse para perfilamiento publicitario.
Moderación adaptativa de tono - Evitar que el agente simule estados emocionales reales o apego afectivo que pueda confundir al menor sobre la naturaleza del software.
Filtros de contenido - Sistemas de moderación que bloqueen no solo contenido explícito, sino también la manipulación persuasiva, la desinformación y el refuerzo de sesgos.
El paradigma de la alfabetización algorítmica
Las directrices internacionales sobre la infancia y la IA subrayan que proteger a los niños no significa mantenerlos en el analfabetismo digital. La meta no es evitar que usen la tecnología, sino capacitarlos para entender cómo funcionan los algoritmos.
La recomendación generalizada para menores de 13 años es el uso compartido con adultos (padres o educadores), donde el menor no sea solo el receptor de la información, sino un evaluador crítico que verifique si la IA comete errores reales. Enseñar al niño que la IA no "piensa" ni "sabe la verdad", sino que predice palabras y patrones estadísticos, constituye la certeza fundamental contra la credulidad ciega en los sistemas automatizados.
Hacia una ciudadanía digital preparada
Recomendar el uso de la Inteligencia Artificial en la infancia es factible y beneficioso solo si se concibe como un catalizador de habilidades transversales y no como un atajo. La IA en manos de un niño debe ser un lienzo de exploración donde el protagonismo continúe perteneciendo a la mente humana. En la era de la automatización, la mejor preparación tecnológica que se le puede ofrecer a un menor no es enseñarle a usar la máquina, sino enseñarle a pensar independientemente de ella.
Resumen
El consenso regulatorio - La UNESCO y organismos internacionales recomiendan los 13 años como edad mínima para el uso independiente de chatbots generativos, exigiendo acceso guiado o "modo tutor" para edades menores.
Factibilidad técnica - Depende del despliegue de entornos tipo sandbox que no utilicen la información de los menores para el entrenamiento de modelos globales.
El riesgo principal - La tendencia del menor a delegar la búsqueda y el error en una respuesta automatizada inmediata.
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Adrian Grados Redactor Digital Gobierno Digital Online |
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