El balance digital del Estado peruano en 2026 se perfila como un año clave de consolidación y madurez de la transformación digital pública, tras los avances institucionales logrados en 2025. Más que nuevas plataformas, el foco estará en resultados medibles, equidad territorial y generación de valor público, en un contexto marcado por las elecciones generales y la aceleración tecnológica global.
Según los lineamientos vigentes, el 2026 será el primer año pleno de ejecución de los Planes de Gobierno Digital 2026–2028, instrumentos que buscan ordenar y estandarizar la modernización del Estado en los tres niveles de gobierno. Estos planes están alineados con la Política Nacional de Transformación Digital al 2030, liderada por la Presidencia del Consejo de Ministros a través de la Secretaría de Gobierno y Transformación Digital.
De la adopción a la consolidación
En 2025, el Estado avanzó en gobernanza digital, interoperabilidad y digitalización de trámites. Para 2026, la expectativa es pasar del cumplimiento formal a la optimización real de procesos, resaltando los siguientes puntos:
- Uso intensivo de la Plataforma de Interoperabilidad del Estado (PIDE) para reducir duplicidades y tiempos de atención.
- Expansión de la Mesa de Partes Digital y la gestión documental electrónica en gobiernos regionales y locales.
- Mayor calidad y uso de indicadores comparativos (2025 vs. 2026) para evaluar impacto y no solo implementación.
Equidad digital y cierre de brechas
Uno de los principales retos del balance 2026 será la reducción de las brechas territoriales. El objetivo es que la transformación digital no se concentre únicamente en el nivel central, sino que llegue de forma efectiva a municipalidades y regiones, especialmente en zonas rurales. La accesibilidad de los servicios digitales y el enfoque en poblaciones vulnerables serán criterios centrales de evaluación.
Seguridad y confianza digital
Tras incidentes de ciberseguridad registrados en años previos, el 2026 pondrá especial énfasis en seguridad de la información y protección de datos. Se espera un fortalecimiento de los roles de seguridad digital en las entidades públicas, así como una mayor adopción de estándares técnicos y prácticas de gestión de riesgos tecnológicos.
Un balance bajo escrutinio
El balance digital del Estado peruano en 2026 no se medirá solo por la cantidad de plataformas o normas aprobadas, sino por su impacto real en la vida de los ciudadanos, la eficiencia del aparato público y la capacidad del Estado para responder con tecnología a un país diverso y desigual.
En un escenario político inestable, pero con expectativas crecientes de la ciudadanía, la transformación digital dejará de ser una promesa para convertirse en una prueba concreta de gobernabilidad, transparencia y modernización del Estado.
Fuentes: Plan de Gobierno - Transformación Digital al 2030 - Indicador de Transformación Digital
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