6 mayo, 2026

El Gobierno peruano ha puesto en marcha la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA) 2026-2030, un ambicioso plan que busca transitar del actual "Gobierno Digital" hacia un "Estado Inteligente". Sin embargo, lo que en el papel se presenta como una revolución tecnológica impulsada por el propio presidente José María Balcázar, enfrenta una muralla administrativa que podría convertir la visión en un "piloto permanente".

La ENIA se estructura sobre cuatro ejes estratégicos: Talento y Capacidades, Innovación y Emprendimiento, Marco Ético y Regulatorio, y Ciudadanía y Colaboración. La meta es clara: para el año 2030, la automatización inteligente debería generar un ahorro acumulado de hasta US$ 3,000 millones en el gasto público, reduciendo los costos operativos administrativos en un 5%.

Este despliegue no es solo teórico. Actualmente, diversas entidades ya muestran resultados tangibles. El JNE con (ElecciA), automatiza expedientes electorales de horas a minutos mediante IA generativa. SUNARP con (JULIO), Convierte jurisprudencia registral en conocimiento conversacional estructurado. SBS con (SupTech), estandariza la supervisión de riesgos financieros con Machine Learning.

Para sostener este avance, la estrategia propone una transición crítica de infraestructura, pasar de arquitecturas CPU a clústeres de cómputo de alto rendimiento (GPU) para permitir el entrenamiento de "modelos tecnológicos soberanos".

A pesar del optimismo oficial, un análisis crítico del Instituto Gestión por Desarrollo Convergente (IGDC) revela un desalineamiento estructural. El punto de quiebre es la Resolución Ministerial N° 152-2026-PCM, que aprueba la estrategia pero incluye una cláusula restrictiva en su Artículo 12:

"La implementación se financia con cargo al presupuesto institucional de las entidades públicas, sin demandar recursos adicionales al Tesoro Público".

El analista Wilfredo Pimentel advierte que esta "capa de financiamiento sin recursos" condena a las entidades más pequeñas, como los más de 1,800 gobiernos locales a la inacción, ya que no cuentan con margen presupuestal para tecnologías de vanguardia.

El informe del IGDC detalla cinco capas de riesgo que podrían frenar la ENIA:

  • Bloqueo de Prerrequisitos: Las entidades no pueden aprobar planes de IA sin tener primero un Plan de Gobierno de Datos.
  • Liderazgo sin Capacidad: La Secretaría de Gobierno y Transformación Digital (SGTD) debe supervisar todo el sistema, pero carece de presupuesto autónomo y planta técnica especializada para tal carga.
  • Vacío Tecnológico: No existe una hoja de ruta clara para financiar la costosa infraestructura GPU que la propia ENIA exige.
  • Talento en Deuda: El rol del Oficial de Inteligencia Artificial (OIA) es una función adicional para personal ya existente, sin dedicación exclusiva ni incentivos técnicos.

Desde Palacio de Gobierno, el presidente Balcázar defendió la estrategia como un "extraordinario instrumento para el desarrollo" que no busca sustituir la inteligencia humana, sino potenciarla. En su discurso de presentación el pasado 5 de mayo, subrayó que la tecnología debe servir para la igualdad de oportunidades y la inclusión de las regiones.

Sin embargo, la crítica técnica es severa: sin un modelo de implementación real, la IA avanzará en las entidades grandes de Lima y se detendrá en los territorios con menor madurez digital, profundizando las brechas sociales en lugar de cerrarlas.

Como fundador de Gobierno Digital Online, expreso mis preocupaciones hacia la lenta implementación y los diferentes obstáculos que existen en el gobierno hacia el paso digital. De ser implementada con eficacia y si se considera el financiamiento adecuado, esta estrategia nacional de inteligencia artificial podría beneficiar el desarrollo acelerado de las regiones y los gobiernos locales para dar por fin el siguiente paso a la quinta revolución industrial.

La mirada está puesta en julio de 2026. Las nuevas autoridades tendrán la oportunidad excepcional de resolver estos nudos operativos, priorizando el presupuesto y transformando el rol del OIA en una estructura técnica real. La ENIA tiene la visión correcta; lo que resta definir es si el Estado peruano está dispuesto a pagar la factura de su propia modernización.


Jose Rios    José Rios Cruz
 Director

 Gobierno Digital Online

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