26 enero, 2026

Recientemente se llevó a cabo el Foro Económico Mundial (WEF, también conocido como DAVOS), el cual concluyó hace unos días tras celebrarse del 19 al 23 de enero, marcando un punto de inflexión histórico. Si 2024 y 2025 fueron los años de la exploración y experimentación con la IA generativa, 2026 es el año de la industrialización y la pragmática.
Los líderes empresariales en Davos han dejado de hablar de “chatbots” para concentrarse en workflows agénticos (flujos de trabajo impulsados por IA con mínima intervención humana), describiéndola como una “fábrica de inteligencia” compuesta por cinco capas: infraestructura, datos, modelos, flujos de trabajo y agentes autónomos.
Expertos en el área, como Elon Musk, pronostican que para finales de este año tendremos una IA que será “más inteligente que cualquier ser humano individual”. Esto sugiere que la verdadera explosión no vendrá solo del software, sino de la integración de la IA en robots humanoides.
EL CONTEXTO PERUANO
En la realidad peruana, aún no se logran consolidar con firmeza los diferentes métodos tecnológicos o el uso de inteligencia artificial. Tenemos ejemplos como el fallido intento de implementar el voto digital para las elecciones presidenciales de este 2026; no obstante, con mejor ejecución llegó el sistema “Elige tu local de votación”, habilitado para todo el territorio nacional desde 2021 tras la pandemia de COVID-19 y usado en la actualidad para escoger entre tres diferentes locales cercanos a nuestra vivienda desde la plataforma de la ONPE. La noticia más reciente fue la captura de un presunto asesino con el sistema de cámaras inteligentes implementadas con IA, rescatando la actual utilidad de nuestro sistema tecnológico.
EL FUTURO DEL MERCADO LABORAL
El núcleo del debate radica en la inteligencia artificial y lo que vendrá después de que esta supere la capacidad humana individual, específicamente en el mercado laboral. Se reducirán drásticamente las áreas de trámites manuales, denuncias, expedientes y archivos, que pasarán por procesos de modernización digital, dejando de lado el “toque humano”.
Para la juventud, esto se percibe como una desventaja, ya que el desempleo juvenil podría incrementarse con la masificación de la IA y su capacidad para desarrollar tareas a mayor velocidad que el cerebro humano. Ante ello, no solo se perderán empleos administrativos o de oficina, sino que se crearán nuevos oficios que trabajen a la par con la IA para una retroalimentación constante; la programación se volverá fundamental en entornos donde la “interacción generativa” será lo más relevante.
Aunque algunos ven pérdidas y sienten temor al enfrentar estas revoluciones, la realidad es distinta: actualizar nuestro sistema es lo más idóneo para estar al nivel de otras naciones, especialmente si priorizamos la calidad sobre la cantidad en el empleo juvenil. Se espera que estas innovaciones se asienten entre nosotros en un plazo de 5 a 10 años, dado el ritmo actual del avance de la inteligencia artificial.


Adrian Grados    Adrian Grados
 Redactor Digital

 Gobierno Digital Online

 

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